23 de Febrero ~Jonatan Agosta Di Raimondo [1° lugar, concurso para escritores]

Cuando desperté había un chico delante de mí con un libro, en la tapa tenía impreso el dibujo de un cerebro color gris oscuro. Él decía que estaba para ayudarme y que una vez que me dieran el alta iba poder irme a mi casa. Lo único que sabía es que estaba muy cansada y que estaba en un hospital; tenía hambre y él me trajo un plato de comida. Le pregunté si trabajaba en el hospital y me dijo que no; Al rato llegó mi mamá y fuimos a casa donde pude descansar. Me sentía cómoda, pero había cosas que no estaban como las había dejado, le pregunté a mamá y me explicó que estábamos en casa de la tía pero que me sintiera como en casa. También le pregunté por qué estaba en el hospital y me dijo que era un control de rutina, pero que más adelante me explicaría mejor. Eran vacaciones y pasaba la mayor parte del tiempo en el patio con Lury, mi perro. Mamá y la tía arreglaban las plantas y acomodaban el jardín. En ese momento sonó el timbre, abrí y era el chico del hospital. Él me saludó, agarró a Lury y se sentó en las sillas del jardín. Tenía miedo pero me sentí bien cuando empezó a hablar con mamá con tanta naturalidad. Al finalizar la tarde, había hablado mucho con él, me contaba que estaba en la facultad estudiando y que tenía una compañera que se sentaba con él con quien se llevaba muy bien y que cada vez que se reía de algo apoyaba su cabeza sobre su hombro como gesto de felicidad. Cada vez que venía, me contaba algo diferente de lo que le pasaba en sus días de estudiante con aquella compañera. Un día por la mañana, cuando desperté, me di cuenta que habían cambiado de lugar un mueble donde guardaba mi ropa, le pregunté a la tía en qué momento lo hicieron y me dijo que siempre estuvo ahí. Observé que faltaba mi cajón en donde guardaba notas, discos de música, fotos y un pequeño ukulele. Cuando llegó mamá le pedí una explicación y me dijo que me tranquilizara. En ese momento también me acordé y le pregunté por qué estaba en el hospital. Empecé a tener miedo porque no tenía las respuestas que buscaba. De repente, me di cuenta que la casa en donde viví estos últimos veintidós no era la mía. Llorando me desplomé en el piso sin saber dónde estaba ni por qué había sucedido. Ese mismo día por la tarde llegó el chico con quién había hablado la última vez, sin preguntarme estábamos en el auto rumbo a un lugar que ni siquiera sabía donde era. Cuando llegamos, bajé del auto y sentí una brisa de aire puro que venía del parque que tenía delante de mí. Respiré profundo y lo miré a él. —Judy, este es el lugar donde venía con la chica que te contaba, acá pasábamos tardes enteras haciendo alguna tarea, disfrutando del aire cálido de verano, de los árboles altos movidos por la brisa y las hojas que parecían pequeñas manos moviéndose, del pasto donde poníamos una manta de cuadros color rosa. Tomábamos un jugo de naranja que preparaba, dejábamos las zapatillas a un costado y frotábamos los pies en el pasto dándonos un masaje relajante. Componía canciones y a la vez tocaba un ukulele, no parábamos hasta ver cómo caía el sol hasta hacerse de noche. Una tarde de esas, vimos como llegaba una nube inmensa de agua mostrando los relámpagos y la fuerza de la naturaleza. Ese día la llevé a su casa, mientras yo volvía se había largado a llover. Pasaron las horas y durante la madrugada, la tormenta empeoraba. Sabía que en donde vivía ella se estaba desbordando el arroyo. No dude en ir a buscarla. Llegué, dejé el auto y empecé a caminar intentado surcar el agua. Cuando estaba en la casa el agua llegaba hasta mi cintura, abrí la puerta a golpes, miré hacia adentro y veo a ella acostada en el quinto escalón de la escalera, la alcé y la lleve al auto. —y esa tarde estábamos acá, sentí la humedad del aire y tu boca sobre mis labios, y tus manos rosar la mías. Tus ojos, tu mirada… —Cuando llegué al hospital el doctor me dijo que había un noventa y tres por ciento de probabilidad de que no recordaras nada pero un siete por ciento es suficiente para volver a conectar con lo que siempre fuiste, auténtica, hermosa, Judy. [Ganador del primer lugar, Twitter: jonatan_brownn Instagram: joni_adr]

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